Carta abierta de un aita eskaut a las instituciones

No hay semana en la que una mujer no sea víctima de un machista, un joven no haya sido agredido por el hecho de ser diferente o chavales participen en una agresión a un compañero. Cuando nos preguntamos qué más podemos hacer, la respuesta siempre es la misma: “Se necesita más educación”.

Las familias estamos preocupadas porque no queremos que hijas e hijos sean ni víctimas, ni cómplices, ni victimarios. Por ello, muchas nos apoyamos en la educación no reglada que aportan diferentes colectivos de voluntarios.

Uno de los colectivos más activos y con mayor llegada a nuestros jóvenes son los diferentes grupos scout de nuestros barrios. Jóvenes monitores voluntarios que dedican su tiempo y su esfuerzo en transmitir valores a la siguiente generación. Compañerismo, pensamiento crítico y compromiso social son transmitidos con actividades lúdicas en un entorno natural.

El momento cumbre y piedra angular de sus actividades es el campamento de verano. Quince días en el monte, sin las comodidades de un hogar, sin contacto con la tecnología y con la mayor autonomía posible.

Estos campamentos se organizan en colaboración con la consejería de Juventud competente en la zona, buscando la mayor seguridad de los miembros del campamento y garantizando el respeto al entorno natural y social que les acoge.

Pero desde hace unos años, los organismos responsables de velar por la seguridad de nuestros ríos y de las personas que con ellos conviven han comenzado a obstaculizar las autorizaciones de estos campamentos. Coincidimos con las autoridades que la seguridad y respeto al entorno es primordial, aunque no compartimos la ‘solución fácil’ de denegar por denegar.

Los jóvenes dispondrían de la mayor seguridad inmediata, sentados en sus casas enganchados a videoconsolas y redes sociales. Pero a la larga, ¿qué modelo de sociedad estaríamos construyendo?

Chavalería, monitorado y familias somos los primeros interesados en colaborar con las autoridades en articular mecanismos que garanticen la seguridad de los miembros que participan en el campamento. Sin embargo, no estamos dispuestos a aceptar que la solución es dejar a nuestros jóvenes sin la posibilidad de crecer en contacto sano y respetuoso con el entorno natural y social.

Aitz Amezaga

Eskubeltz Eskaut Taldea

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