Queremos desmitificar Euskalerriko Eskautak y que los grupos lo vean como algo cercano donde colaborar

Mikel Conde

Mikel Conde es el nuevo presidente de Euskalerriko Eskautak tras ser nombrado por unanimidad en la última asamblea. Llega al cargo tras una vida dedicada en gran parte a construir escultismo. Mikel comenzó en el grupo Eskubeltz de Getxo en koskorrak y, tras terminar su proceso eskaut, fue monitor durante 11 años en el mismo grupo. Hasta el año pasado era el encargado de Gizarte de la federación.  

A finales de septiembre fuiste elegido en asamblea nuevo presidente, ¿cómo afrontas este nuevo cargo al frente de Euskalerriko Eskautak?

Con muchas ganas de trabajar y de seguir acercando Euskalerriko Eskautak a los grupos. Quiero que Euskalerriko Eskautak avance y continúe haciendo escultismo.

Pero alguna mariposilla en el estómago ya habrás tenido…

Admito que un poco de vértigo. En algunas reuniones me he sentido como un monitor que llega por primera vez a un kraal y oye siglas y nombres de muchas cosas. En estos casos, claro, apuntas todo porque no sabes lo que es importante. Ahora tengo que ir afinando y cogiendo tablas para saber en qué centrarme y en qué no. En un comité federal siempre hay aspectos que están en nuestro rango de acción y otros que están bien solo para escuchar y enriquecerse.

Pero no estás solo tú de ‘novato’, también se ha renovado gran parte del comité. ¿Cómo valoras estas entradas?

Estoy muy contento con la respuesta que he recibido a llamadas personales que realicé para asumir retos. En los últimos años hemos tenido dificultades de incorporar a gente en el equipo de Euskalerriko Eskautak, así que me siento arropado con las nuevas incorporaciones. Tenemos a Gonzalo Loza como nuevo encargado ideológico de Comunicación con una preparación brutal y muchas ideas nuevas; Endika Ostolaza es el nuevo encargado de Gizarte, que ha cogido mi relevo directo; Pedro Ibáñez, que esperemos que sea una motivación para más personas de Euskalerriko Eskautak Araba se animen a participar del equipo. Aun así, todavía tenemos huecos por rellenar [risas], quedan fe, tesorería…

Mucha ilusión en un equipo para hacer frente a lo que venga en Euskalerriko Eskautak. ¿Cuáles son los retos que tiene actualmente esta federación interdiocesana?

Los retos no han cambiado demasiado respecto a los últimos años, aunque podría resumirlos en tres grandes líneas de acción. La principal es hacer más fácil la vida del monitorado de las diocesanas y puedan centrarse más en el trabajo de la chavalería. Queremos desmitificar Euskalerriko Eskautak y que los grupos la vean como cercano donde colaborar. Me refiero a que el salto de estar de monitor a entrar en Euskalerriko Eskautak no sea abismal. No hay que ser un supereskaut para estar en la federación. Las personas que formamos el comité no somos ni más expertos, ni más listos, ni más guapos. Con ganas y algo de experiencia es suficiente. Otra de las grandes líneas es la creación de una mesa internacional de Euskalerriko Eskautak. Para esto contamos con el gran trabajo que realiza, entre otros, Esti Etxebarria quien coordina este proyecto. La última línea de actuación, aunque no menos importante, es normalizar la relación con el Movimiento Scout Católico (MSC) tras unos años convulsos. La actitud del nuevo consejo es más abierta, de querer trabajar y tender puentes. Euskalerriko Eskautak tiene el reto de seguir por esa línea y volver a construir escultismo con nuestro movimiento.

Precisamente, los últimos meses han sido un poco convulsos con la crisis de Navarra. ¿Cómo ha afectado en el día a día de la federación vasca?

Ha afectado profundamente. Una de las frases más se repetidas en las evaluaciones ha sido no centrarnos en hacer escultismo. Estuvimos más centrados en los grupos de Scouts Católicos de Navarra-Nafarroako Eskaut Katolikoak que necesitaban tenernos a su lado. Actualmente, nos vemos en la situación de acompañarles para que decidan hacia dónde quieren tirar. Queremos estar ahí para lo que puedan necesitar o para colaboraciones. Para nosotros los grupos de Navarra no han desaparecido y esperamos que nosotros para ellos tampoco. El estar fuera de una federación no quita para no poder seguir compartiendo espacios de trabajo, ilusiones y objetivos. Euskalerriko Eskautak siempre estará abierto a la relación y a compartir camino.

El consejo del Movimiento Scout Católico cambió recientemente. Ahora, ¿cómo es el trabajo con la federación a nivel estatal?

El ambiente de trabajo ha cambiado considerablemente respecto a los últimos años. Ahora es un ambiente de trabajo favorable y abierto. El nuevo consejo está claro que quiere hacer un MSC más fuerte teniendo en cuenta a todo el mundo. Se ha visto en los últimos comités federales en los que han conseguido que muchas diocesanas e interdiocesanas débiles y alejadas de MSC puedan asistir. Creo que se está creando un ambiente de trabajo en red muy positivo, pero sin renunciar a la diversidad. MSC está haciendo un esfuerzo impresionante para conocernos a cada uno y cada una.

Esto se vio claramente en la última asamblea de Euskalerriko Eskautak a la que se acercó el presidente de MSC…

Fue un gran detalle que tenemos muy en cuenta. Entendemos que no es fácil trabajar con nosotros porque nuestra forma de decir las cosas es muy directa y se puede tomar como un ataque. Pero ya saben que esta una forma de trabajar y dejar las cosas claras para avanzar todos juntos de la forma más positiva. Al igual que un grupo no puede quedarse aislado en su parroquia, a nivel de federación tampoco podemos hacer lo mismo. Aunque puede haber diferencias en las formas de hacer, son más las cosas que nos unen para conseguir un objetivo común.

Este año se cumplen 60 de escultismo en Euskal Herria y 35 de Euskalerriko Eskautak. ¿Qué balance haces de la situación actual del escultismo?

En el momento actual, creo que el trabajo que se realiza es muy positivo y la sociedad valora cada vez más nuestra labor educativa como se merece, aunque queda trabajo por recorrer en este sentido. Tenemos un papel protagonista al ser probablemente el movimiento juvenil más potente. Debemos ponerlo en valor nosotros mismos para que después lo hagan desde fuera. Somos movimiento desde hace muchísimos años.

¿Hay alguna actividad prevista para este aniversario? ¿Qué nos puedes adelantar?

Tenemos previsto un acto de encuentro con asabak y monitorado de Euskalerriko Eskautak tras las jornadas de formación de febrero. Haremos una celebración, una comida de hermanamiento y alguna sorpresilla por la tarde. Además, gracias al equipo de Comunicación tendremos diferentes píldoras de celebración, recuerdo y memoria histórica durante 2019.

¿Cómo ves la situación de las dos delegaciones actuales, la de Araba y la de Bizkaia?

La situación de cada una es buena. Los equipos se renuevan porque hay gente con ilusión y ganas de construir que se anima a coger el relevo. Estamos en un momento de relación buenísima donde Araba y Bizkaia van de la mano para llevar adelante Euskalerriko Eskautak. Se comparte mucho trabajo y se ve que estamos en sintonía. Esta es la línea para seguir. También quiero destacar que esta situación hubiera sido imposible sin el trabajo de Naiara San Martín en los últimos años.

¿Qué puntos fuertes y carencias ves en la educación que oferta Euskalerriko Eskautak?

Más que carencias veo dificultades. Tenemos un proyecto y una forma de trabajar muy asentada, pero vamos en contra de una sociedad de consumo con grandes recursos para ofertar opciones de ocio y de tiempo libre. Entonces para que ‘nos elijan’ tienes que pelear más. Esa es una de nuestras dificultades, pero a la vez uno de nuestros puntos fuertes. En este mundo donde la inmediatez prima, Euskalerriko Eskautak ofrece un camino con resultados a largo plazo. Ofrece una apuesta por la educación y, por lo tanto, una apuesta por el futuro.

Pero, ¿si tuvieras que destacar una debilidad?

Debilidades siempre habrá porque como seres humanos cometemos errores, aunque yo hablaría de fortalezas con dificultades. Aun así, creo que una debilidad es el acompañamiento que hacemos al monitorado. La chavalería es el centro de nuestro trabajo, pero esa gente acompañante está en un proceso vital y no siempre sabemos acompañarlos, sobre todo, al salir de la tarea educativa. No conseguimos explicar que ese cambio de compromiso no significa un final, sino un cambio de etapa.

¿Crees que hay margen para que se formen nuevos grupos eskaut a pesar de la crisis de voluntariado en la que vivimos?

El escultismo es un movimiento fuerte hoy en día y creo que debemos huir del objetivo de crecer en números vacíos. Es más importante centrarse en la calidad que en la cantidad. Expandirse a otros pueblos para aumentar en número es un objetivo, pero sin descuidar el trabajo que estamos haciendo hoy en día fortaleciendo los equipos actuales. No podemos descartar nunca la posibilidad de hacer florecer el escultismo en sitios donde hubo y no hay, como puede ser Gipuzkoa. Hay que trabajar por que nuestro movimiento se escuche y crear esa inquietud en nuevos pueblos. Primero hay que hacernos ver y luego que la gente diga: “Yo quiero Euskalerriko Eskautak en mi pueblo o barrio”.

Dentro de tres años, cuando previsiblemente dejes el cargo, ¿cómo te gustaría que estuviera Euskalerriko Eskautak?

Puestos a soñar, lo principal creo que es dejar Euskalerriko Eskautak con más gente creyendo en este proyecto. Esto se traduce en tener los equipos llenos con ganas de trabajar y con una previsión de futuro. Además, me gustaría dejar un movimiento de grupos fuertes donde tengamos en cuenta a los asabak y a las familias en una estructura cercana a los grupos y a las delegaciones. Como decía antes, también sembrar una semilla en los territorios donde hoy en día no podemos realizar nuestro trabajo. Pero, sobre todo, dentro de tres años me gustaría tener un relevo…

Partekatu!

Euskalerriko Eskautak