Comienza el curso de manera desigual en Euskalerriko Eskautak

  • Los grupos de Araba y Bizkaia plantean el año ante una situación de incertidumbre
  • La adaptación a nuevos formatos y maneras de hacer definirán un nuevo curso donde no se quiere renunciar a la esencia

Tras un verano atípico, Euskalerriko Eskautak pone en marcha un nuevo curso que estará marcado por la COVID-19. Los grupos de Araba y Bizkaia han comenzado a andar con situaciones muy diferentes: las medidas sanitarias, el uso de los espacios de los que dispone cada uno y una nueva normalidad marcarán el nuevo año y los kraales ya se están preparando para ello.

En Euskalerriko Eskautak Araba varios kraales han celebrado sus fines de semana de planificación. Por lo general, “no saben cómo empezar a hacer las cosas”, cuenta la presidenta de la delegación, Lara Heras. “Nos tenemos que remitir al decreto de verano para adaptar las actividades de este curso”, cuenta Heras. “Es lo último que está publicado a nivel legal y las instituciones nos dicen que nos remitamos a él”, añade.

El problema es que esa orden es “muy específica” y se centra en las actividades estivales, “una realidad muy distinta a la que hay durante el curso“. Los grupos alaveses se plantean dudas a la hora de planificar las actividades concretas, pero para resolver esas dudas “tienen que mirar un decreto que no se las soluciona”. A pesar de ello, todos los grupos han comenzado a movilizarse y han planificado un curso que se llevará a cabo cumpliendo la normativa legal y sanitaria.

Otro problema que limita la labor de los grupos es el uso de espacios. En Araba, uno de ellos basa su actividad en un recinto escolar, por lo que usarlo depende del permiso del colegio y el extra de la normativa de educación.

El monitorado de Euskalerriko Eskautak Bizkaia también ha echado a andar. Todos han hecho sus planificaciones y están comenzando a trabajar con la chavalería. En septiembre celebraron sus Jornadas de Reflexión para plantear las líneas estratégicas del movimiento, en un nuevo formato por kraales. “Han servido de motivación, para recordar un poco la metodología, experiencias pasadas… y las valoraciones han sido muy positivas”, cuenta la presidenta de la delegación, María Manrique.

“Ahora mismo estamos replanteando cómo van a ser la asamblea y las jornadas de formación de zonas, valorando espacios, etc., porque de normal se juntan trescientos y pico monitores y monitoras”, añade Manrique. La intención, desde luego, es seguir adelante con el curso escolar sea cual sea el formato.

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