Vivimos una realidad que nos interpela y nos llama a nuestra tarea educativa, transformadora y evangelizadora. Éstas son algunas claves del sistema y la sociedad actual:

  • Una sociedad en la que se va imponiendo el sistema neoliberal y generando una situación de globalización, especialmente económica y cultural.
  • Este proceso de globalización acelerado se traduce en una inmensa concentración de poder, en el que  cada vez más sectores van quedando excluidos de los bienes del planeta y de las decisiones sobre ellos.
  • Aparece una pérdida de diversidad tanto biológica como cultural donde las posibilidades de adaptación a un mundo cada vez con menos recursos se reducen.
  • El libre mercado cobra más protagonismo y la persona se convierte en una mercancía de cambio.
  • El mercado ha alumbrado también una floreciente industria del ocio que compite como agente de socialización con los grupos educativos.
  • La familia sigue siendo el principal agente socializador primario. Sin embargo, cambios en la configuración familiar, y especialmente dificultades de tiempo y espacio, hacen que con frecuencia se encuentren aislados, apareciendo también tensiones y lagunas entre la familia y la escuela
  • Individualismo creciente debido, entre otras causas, a la irrupción de las nuevas tecnologías, contempladas desde una perspectiva neoliberal.
  • Los bienes materiales pasan a ser considerados como referencias absolutas, desplazando la dimensión trascendente a espacios residuales o inexistentes.

Somos y nos sentimos parte de un mismo pueblo del que hemos heredado una idiosincrasia específica. Desde ahí y desde nuestra fe en Jesucristo intuimos un modelo de sociedad y de persona ante el que nos sentimos fuertemente c